Arte vs IA, segunda parte

Desgranemos el acto creador:

1. Nos invade una inquietud, idea, arrebato, impulso o la mera curiosidad.
2. Enseguida, damos vueltas y más vueltas acerca del fruto de esa Musa inspiradora, haciendo acopio de información y recursos y pensando y escribiendo abundantemente sobre él.
3. Nos ponemos en marcha, generando contenido relacionado con tal evento fructífero, ejecutándolo de nuestro puño y letra (o tecla).

Si empleamos IA en la ejecución, obviamos el tercer hito: la ejecución práctica.

Abonamos el terreno de un modelo, alimentando su memoria con ideas cocinadas en nuestros cerebros y recursos recopilados por doquier; empleamos deep search o nuestros buscadores para localizar recursos; leemos y tratamos textos y formatos con el fin de hacer acopio de esa amalgama que alimenta nuestro núcleo pensante. Y tras un vivaz tira y afloja de prompts y correcciones o ajustes, por fin indicamos a nuestro LLM que nos redacte un post en LinkedIn o en X para ser corregido y modificado por nosotros a continuación, con el objeto de alcanzar el resultado deseado o «publicable». ¿Acaso no somos en origen el autor de tal post?

En esa circunstancia, al comentador demandante de originalidad y de prompt, deberíamos de regalarle una gran cantidad de texto semimasticado, indigesto, repetitivo, a veces frustrante, generado a raíz de nuestra interacción con la IA. No sólo un prompt.

Obviamente, entre esos dos escenarios descritos, habita una multitud de situaciones truculentas, plagiadoras, oportunistas o abúlicas. No aludo aquí al «Oye, ChatGPT, escríbeme un post sobre X materia que suene profesional», sino a algo más: el hecho de emplear herramientas avanzadas de interpretación y tratamiento de textos con criterio y fundamento con el propósito último de ser productivos y útiles.

Un profesional que ha sabido emplear «correctamente» (exhaustivamente, con mesura y conocimiento de causa, partiendo de su propio estudio o quehacer profesional) herramientas de tratamiento de textos o imágenes basados en modelos de IA generativa, no es en modo alguno un profesional mediocre. Solicitar prompts en la sección de comentarios en estos casos es, bajo mi humilde punto de vista, errar el tiro o perder una oportunidad única de interacción. Esta solicitud debería ser reformulada en los siguientes términos: «¿Podrías por favor facilitarme los recursos, las fuentes o desarrollar aún más la lógica subyacente a la cadena de instrucciones, ajustes y razonamientos que (te) han conducido a este texto?

¿Que cómo empleo yo, en calidad de creativo o humanista_digital, la IA generativa? En tres áreas que iré desgranando en sucesivos posts: 1. World-building, 2. Análisis metaliterario y 3. Trasposición gráfica descriptiva a partir de un texto literario.

En mi día a día profesional, la IA es usada para alcanzar la mayor eficiencia posible: ahorrar tiempo de gestión en tareas repetitivas o tediosas y ordenar y embellecer textos en crudo son dos buenos ejemplos.


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