✍️ Si hay un dispositivo para mí fetiche, ese es el MacBook Air.
No, no ese que ves en la store de Apple o el de la serie M, sino el MacBook Air que denominaré «clásico», con su wedge design atemporal que vimos extraer a Jobs del sobre.
No fue el dispositivo más potente y, con el tiempo, tampoco el más portable. Pero fue un diseño revolucionario que nos prometió un futuro que sólo ahora, con la arquitectura SoC ARM, vemos hecho realidad.
🔍 Pero no vengo a hablar hoy de la evolución de los netbooks, sino de un fenómeno bastante más simple:
💘 el amor incondicional brindado por los escritores de todo signo a este dispositivo «clásico».
¿Las razones?:
🧠 Un magnífico teclado en estas iteraciones clásicas (2008-2017); el teclado de mariposa, a partir de su rediseño en 2018, originó polémica a causa de su aparente falta de tacto y tendencia a la (no voy a negarlo, aunque debo confesar que igualmente soy fan de este teclado tac-tac-tac… sorry about that).
🚫 Unas funcionalidades y capacidades más bien limitadas que lo incapacitaban para efectuar el tan temido multitasking.
📺 No presentaba la mejor resolución del mundo, por decirlo suavemente, lo que incapacitaba su uso para un consumo de contenido audiovisual sin más.
¿Vale que diga que sus ángulos muertos de visibilidad facilitaban, digamos, nuestra privacidad?
⌨️ Una forma apetecible que invitaba a las muñecas a reposar.
Quien probó el teclado del MacBook Pro en una superficie plana e hizo lo propio con el Air, sabe a lo que me refiero.
☕ Un cierto aire entre lo hipster y lo bohemio.
¿Quién no se ha imaginado u observado a un pretencioso escritorizuelo con estudiada pose intelectualoide en un Starbucks?
💎 Una elegancia y robustez apenas replicada en otros dispositivos procedentes del universo Windows.
🧰 Un sistema operativo y un ecosistema propicios para el desarrollo de suites y aplicaciones destinadas al submundo escribidor.
✒️ El escritor del siglo XXI precisaba de una máquina confiable, elegante, portátil, fabricada haciendo uso de materiales e ingeniería premium (y que Rossmann me perdone).
Y el MacBook Air vino a dar respuesta a sus tecleantes demandas.
👀 ¿Que por qué no incluyo a la serie M en el recuento?… Pensé que nunca me lo preguntarías.
El MacBook Air que conocí y amé cambió para siempre a finales de 2020. Ese MacBook Air en esteroides que vio la luz potenciado por el M1 dejaba atrás a mis dulces carracas.
Fue el equivalente a atar un petardo al trasero de una gallina y contemplarla volar.
Nah, aquel esperar a que Intel sacara un cerebro lo suficientemente potente para nuestros infrapotenciados fetiches era fantabuloso:
🧪 ¿Cómo se desenvolvería un i3 comparado con el i5?
📈 ¿Merecería la pena subir en RAM?
💻 ¿Hasta dónde llegaría su capacidad de multitasking?
🔥 ¡Vaya! Su versión quad-core alcanza peligrosamente el punto de fusión…
📹 De la noche a la mañana, nuestro pequeñín se nos hizo mayor, abandonando nuestro nicho de escribientes para arribar a las costas de los videógrafos.
🎯 Conclusión:
Si disfrutas del tecleo en un contexto de preciosa y precisa infrapotencialidad, no lo dudes y píllate por cuatro duros uno de nuestros clásicos en el mercado de segunda mano:
🔗 https://support.apple.com/es-es/111924

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