Automating the fun stuff

No sólo de automatizar lo aburrido vive el hombre (aunque depende en gran medida de lo que consideres «divertido» 🙂

Los que estamos metidos hasta el cuello en el mundo linuxero estamos familiarizados con el concepto ‘DE’, Desktop Environment. La posibilidad de escoger el entorno con el que operar en nuestro día a día, ya sea en el curro o en nuestro ámbito personal, convierte al pingüino en la opción preferente para aquellos que buscan adaptar su forma de pensar al entorno de trabajo informático (o viceversa).

Comprobación visual, atajos de teclado, operaciones de transición ejecutados desde el trackpad (si hablamos de sistemas portátiles); programación de lanzamiento de aplicaciones; gestión de ventanas eficiente, optimización de recursos, agilidad de transición entre escritorios virtuales, arranques instantáneos y planes de energía adaptados a nuestro ritmo de trabajo.

Todos estos elementos, propios de un sistema operativo en sus diversas capas (particularmente, en las de aplicaciones, memoria y procesos), se conducen con idéntico propósito: ayudarnos a automatizar nuestro pensamiento o capacidades cognitivas.

Y es en la capa de aplicaciones o de usuario y asentado sobre las otras dos anteriores, donde se ubicaría un concepto muy en boga desde hace algún tiempo, a saber, la «capa agéntica». Es decir, a los elementos descritos más arriba, se uniría un «octavo», compuesto por una legión de microsistemas basados en un LLM de origen que, a su aire, irían tomando acciones y decisiones de acuerdo con las preferencias del usuario… mmmm, o eso esperamos.

Pero no nos perdamos. Hablábamos de la automatización en sistemas operativos y, más concretamente, de automatización en el entorno de escritorio escogido. Windows dispone de sus aplicaciones y sistemas de gestión de ventanas nativos o adaptados; macOS dispone de los suyos. Y GNU/Linux (ya lo adelantábamos) es un sistema directamente pensado para conectar al usuario con las diversas capas de SU sistema operativo, siempre de acuerdo con su nivel de conocimientos y experiencia.

Porque es el grado de automatización (¡y de customización, añadiría!), el que determina la competencia de un usuario con su sistema operativo de elección. Es más, un ¿súper? poder característico de los que nos dedicamos a esto es el de adivinar el grado de conocimiento de un usuario partiendo del estado (de automatización) de su entorno de escritorio.

En resumen, automatizar es un verbo de amplio espectro semántico. En futuros posts me detendré sobre distintos aspectos de este apasionante tema.


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