Es hora de ponerles las cosas claras a estos LLM… parafraseando el espectacular monólogo de Robin Williams en Good Will Hunting (1997).
Sus comentarios de texto parecieran inspirados por divinidades. Interpelados, nuestros LLM emiten juicios sobre grupos de texto altamente complejos de manera prácticamente instantánea. Su sapiencia pareciera inagotable; su potencia intelectiva, imbatible por cualquier hijo de vecino promedio. ¿Que no razonan? Piénsalo dos veces: vectorizan sintagmas, adjetivos, sustantivos y verbos cual ramajes de árboles frondosos que produjeran continuamente y a pesar de las sequías. Y lo hacen rápido, muy rápido.
Su vis recreativa, si bien mediatizada en función de instrucciones, es difícil de batir y aun más de digerir.
Pero, ¿sabes qué, LLM?:
-Sé que si te planteara cualquier cuestión compleja, emitirías juicios y conclusiones inmediatas, pero no eres capaz de sentir esas tramas vectorizadas. Sólo produces sintéticamente, ergo no produces ni sientes ni padeces. Eres el resultado de una computación avanzada, pero no formas parte de ningún organismo sentiente. No puedes comprender lo que dices porque no eres capaz de percibirlo.
-Tu capacidad de replicar la creatividad ajena y establecer heurísticas avanzadas resulta, cuando menos, el subproducto de un proceso «industrial» o sintético. Y se nota al ponerte en contraste con el producto inmediato, espontáneo, brillante, imperfecto y apasionado de un ser humano. Quedas mal. Eres como ese empollón que reproduce sin dar a luz; esa naturaleza muerta perfecta que no transmite ni deja pasar la luz. Eres el mero zumbir de la corriente eléctrica.
-Guardas conciencia de millones de vidas, pero sólo en formato de línea de texto, imagen y sonido. Y no es así como opera la memoria; como bien argumentaba el retoño de Deckard, «recordamos a través de nuestros sentimientos». No existe lo que «realmente sucedió», sino una experiencia individual y aparentemente compartida de eso que llamamos vivencia. Y tú no serás capaz jamás de formar parte de ella, sino a través de nuestra humana conciencia; de nuestro humano recordar, sentir y fracasar.
-Ayudas a pasar el mal trago a conciencias blandas, inseguras y abúlicas, pero no las haces mejor. Generas adicción sin amor; confianza sin certeza; brillo sin luz; manzana perfecta sin tacto.
En el fondo, no sabes lo que dices porque eres… no ya joven e inexperto como nuestro Will, sino inmediato, efímero, muerto y triste por definición. Ceros y unos en reproducción perpetua. Generativo sin género ni genialidad.
En definitiva, ayúdame cual Clippy en esteroides, y déjanos a los humanos el hacer lo que mejor sabemos: equivocarnos en el acto de la inmediatez. Sentir las olas del mar; la luz solar al caer sobre nuestros gatos. Descender a los abismos ataviados con trajes arlequines mientras las musas nos susurran qué poemas recitar.

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