Una somera búsqueda en Google nos arroja algunos indicios: ética y humanización en el uso de la tecnología, responsabilidad social, democracia, preocupación por la privacidad y el uso responsable de los datos, multidisciplinariedad en el enfoque; participación social activa y entronización del ser humano como eje fundamental del producto técnico y creativo auspiciado por la Cuarta Revolución Industrial.
Sin embargo, los que nos dedicamos a las Humanidades digitales desde hace dos décadas, echamos de menos una lectura más filosófica, profesional y práctica de esta perspectiva que, por otro lado, compartimos.
Filosófica en un sentido racional, científico y, si se nos permite, crudo. No buscamos tanto la «pacificación» entre el ser humano y el uso de la tecnología, como analizar científicamente el sentido de los avances experimentados en las últimas décadas, sin abandonar ni tampoco adoptar enfoques éticos, religiosos o morales.
Profesional, porque el humanista no es sólo un agente observador pasivo o tercero de la tecnología, sino un usuario activo: un técnico de automatización, un científico de datos, un creador de contenidos, un gestor de proyectos, un preventa comercial, un arquitecto cloud, un ciberconsultor o un editor digital. El humanista, tal y como lo entendemos, es un ser humano formado en cualquier rama habitualmente relacionada con las Humanidades que emplea en sus quehaceres profesionales, académicos o artísticos, aplicaciones y soluciones digitales y de automatización y lenguajes markup o de programación.
Práctica, porque los conocimientos y ramas de especialidad humanística y su perspectiva holística de aproximación, conllevan unas prácticas de uso avanzadas o particulares de estas tecnologías, tendencias y ecosistemas tecnológicos. En la tecnología digital, el humanista ha sabido encontrar herramientas novedosas para llevar a buen puerto actividades milenarias, tales como escribir, leer, aprender, filosofar, inventar o crear.
Y se nos va a permitir incidir o desligar de las tres anteriores características, una cuarta y no menos importante, ligada a las actividades económicas y de mercado actuales:
El humanista es un agente activo y productivo del tejido económico tecnológico moderno. Diseñadores, especialistas en UX-UI, redactores e ilustradores de contenidos digitales… Genios creativos que conjugan una perspectiva totalizadora con una visión muy personal de mercado.
Así que ya sabes, la próxima vez que pienses en el futuro, hazlo en términos humanísticos.

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