«¿Es que no te fías de mí?», alguna vez me han preguntado.
Esta pregunta me resulta curiosa y más curiosa suele ser mi respuesta: «¡No me fío ni de mí!» A veces, no es una cuestión de confianza sino de la conciencia real de la memoria, la atención y el entorno; de causas intrínsecas y extrínsecas a nuestras pequeñas personas individuales. Aceptemos la ley de las tres efes: somos seres falibles, finitos y futuros. Falibles porque, pese a nuestro esfuerzo, el ritmo y la ignorancia nos acaba pasando factura. Finitos porque, en fin… ya sabemos. Y futuros porque nos vemos forzados siempre a ir hacia delante; ¡ojalá la vida pudiera manejarse como un videojuego, pudiendo retornar al principio de la fase anterior! Nah, esto se parece más a un #Dark_Souls en modo aún más difícil y sin runas que recobrar.
Y por esos motivos tan poco felices, trato de ser #eficaz, de tener buena #memoria y de centrar mi #atención en lo que hago. Me sumerjo en el auto peer-review más crudo, exponiendo errores, erratas, plagios y sobre e infrasuposiciones.
Mi recomendación (humilde) es que dude usted mucho de sí mismo y que no se fíe de lo que pregonan y proclaman los gurús de #autoayuda ligera. Vivir de impostor extranjero en un mundo lejano y extraño ayuda mucho más de lo que cree, valga la paradoja.
Ah, y eche mano de sistema digitales y de #automatización que palien las consecuencias de nuestras humanas y mediocres mentes.
A modo de bonus, imagine lo que opino acerca de que un modelo biológico deposite su fe entera en un modelo de #IA. ¡Allá usted con sus fes selectivas! Audentes fortuna iuvat. Feliz día.
Si quieres conocer cómo puedo ayudar a tu negocio en su proceso de transformación digital, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

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