Sam Altman no pudo estar más equivocado al asimilar el impacto de la IA con el Renacimiento europeo de los siglos XV y XVI… Pero eso no implica que su afirmación no nos lleve a la reflexión. ¿Reflexionamos juntos?
Cuando el Sr. Altman define la IA como un «renacimiento» (sin mayúsculas), creo, alude a un despertar, un amanecer cocido a fuego lento que nos haga replantearnos adónde vamos, qué y cómo hemos estado haciendo en las décadas anteriores y quiénes somos. Una renovación de paradigmas y una reformulación de cánones y escolásticas (o, dicho de otro modo, esquemas de pensamiento) a cuyo amparo hemos vivido.
Cuando alude el Sr. Altman a que no estamos ante una revolución, en efecto, estoy de acuerdo. No es una revolución sino una intensificación en la aceleración de los procesos iniciados en la Cuarta Revolución Industrial. Una Revolución con mayúsculas define una realidad histórica y sociológica compleja, caracterizada por unos cambios demográficos, técnicos, ecológicos y ambientales muy concretos. No tengamos prisa aún por iniciar la quinta.
Las Revoluciones van revolucionándose paulatinamente, no cabe duda. A cada década, su paso se va haciendo más ágil; su impacto, progresivamente impredecible; sus efectos, difícilmente mensurables.
El Renacimiento fue un espejo, un desafío y un libro no escrito para el filólogo, el filósofo y el artista de aquellos maravillosos siglos. Y profundizando en lo que mi colega y, no me cabe duda, humanista, Babu George, nos dice en relación con el «Prenacimiento», hay algo de engranaje ad futurum en esta indescifrable ecuación que nos plantea el auge de la IA; ese pequeño renacimiento de nuestra percepción sobre el trabajo, los medios de producirlo y el replanteamiento de la propiedad en lo generado, creado e imaginado.
Sin embargo, cuidado con los prenacimientos cuyos ojos ignoran a los antepasados, sobre cuyos hombros nos hemos sostenidos para mirar más lejos y más profundamente. Ojo con los prenacimientos cuyos engranajes acaban por olvidar cómo y por qué el primer motor inició tal revolución.
Cuidado con los renacimientos que olvidan o ignoran a los antiguos y su luz. Esa luz que alumbró el Renacimiento.

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