Pero… ¿se ha parado usted a pensar qué es exactamente lo mayor y qué es lo menor?Permítame compartir un ejemplo real y personal, acontecido hace ya bastantes años:

“No nos hacen falta consultores de medio pelo; me bastaría con cuatro técnicos preventa para hacer este trabajo”.

Me comentaba, con notable desdén, un insigne CTO, mientras malograba una operación comercial trabajada durante meses… por abroncar al cliente.

Es decir: por no haber sabido mantener la compostura, comunicar correctamente ni interpretar la situación en la que se encontraba.

Las denominadas hard sciences o campos STEM, y las llamadas soft sciences (Humanidades), no deberían desembocar en una jerarquía artificial de puestos donde:

  • Mayores = cualificados
  • Menores = no cualificados

La arrogancia técnica rara vez se sostiene en la práctica diaria. Del mismo modo, los títulos académicos, certificaciones y credenciales no garantizan por sí solos la eficacia profesional de nadie.

¿Le ha ocurrido alguna vez que un compañero —normalmente de perfil técnico— le dé lecciones sobre cómo desempeñar un trabajo para el que no está cualificado?

Porque no, amigos: no todos podemos hacerlo todo. Y clasificar oficios, capacidades o habilidades no siempre resulta tan sencillo.

Dejemos que los profesionales adecuados se dediquen a obrar su magia… en aquello que verdaderamente dominan.

Moraleja

Ojo con los todólogos (particularmente, de perfil técnico).

Dejo para otra publicación el nada polémico asunto de los criterios de “cualificación” de un puesto de trabajo.

Y también para otra ocasión el tema de las llamadas soft skills, que desde luego son skills, pero de soft tienen más bien poco.

P. D. Todos mis respetos, admiración y cariño por los CTO y responsables técnicos everywhere 🙂